El substantivo propio “Hijo” (sigue)

El substantivo propio “Hijo” (sigue)

  1. La singularidad de la relación se demuestra también por el amor completamente
    único con el cual el Padre entregó a su propio Hijo para redimirnos.
    Rom. 8:32 Dios que no conservó seguro a su propio Hijo, sino que lo entregó por
    nosotros.
    Ju. 3:16 Dios amó tanto al mundo que le entregó a su único Hijo.
  2. La singularidad de la relación se demuestra también (1) por las fórmulas
    Trinitarias; (2) por nuestra reconciliación con el Padre por medio del Hijo; y (3) por
    el don del Espíritu Santo a causa de que hemos llegado a ser hijos por medio del
    Hijo (Gal. 4:4-7). Todo esto se expone en otros tratados teológicos: sobre la
    Trinidad, sobre la Redención, sobre la Gracia.
  3. La singularidad de la relación se demuestra también por la fórmula diminutiva
    Abba (papito) usada por los niños. Jesús usa este substantivo (Marcos 14:36), y
    eso es lo que el Espíritu del Hijo clama en nuestros corazones (Gal. 4:6) y lo que
    clamamos en el Espíritu (Rom. 8:15).
    15: La singularidad de la relación se demuestra también por el cambio que
    introduce el Nuevo testamento en el modo de usar los títulos de Dios.
    1: Hay una transición desde Hijo del hombre a Hijo de Dios, mediante Hijo del
    Padre, su Hijo, su propio Hijo hasta el Hijo sin añadidos.
    2: Hay una transición de Dios como substantivo personal que pertenece sólo a
    uno, mediante el intermedio de Dios Padre hasta Padre sin añadidos.
    En cuanto al título el Hijo, los sinópticos rara vez usan Hijo sin añadidos (Mat.
    11:27; Luc. 10:22; Marc. 13:32 y Mat 24:36; 28:19. En Juan, sin embargo, el Hijo se
    usa a menudo sin añadidos: Ju. 3:17, 35-36; 5:19-23.26; 6:40; 8:35-36; 14:13; 17:1.
    En Pablo, el Padre aparece 4 veces sin añadidos; Abba Padre aparece 2 veces;
    Dios Padre aparece 10 veces; Dios y Padre aparece dos veces; Dios y Padre de
    nuestro Señor… aparece 5 veces; Dios y Padre (nuestro) aparece 13 veces.
    Mateo usa Oh Padre, Señor una vez; el Padre 5 veces; mi Padre 17 veces; el
    Padre, en relación a otros además de Jesús, 20 veces.
    En Juan, Padre se usa 2 veces en relación a otros; Padre (sin artículo) 13 veces;
    el Padre 75 veces; y mi Padre 28 veces.
    Estos cambios son graduales para revelar a la persona divina del Hijo junto al
    Padre.

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