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NO TE OCULTES

NO TE OCULTES

A causa del miedo, tratas de hacerte «invisible». No saludas, no invitas a tu casa, no visitas, faltas a las reuniones, te haces el «zonzo» cuando te recuerdan un encuentro al que no fuiste… Jesús no se ocultaba. Al contrario, Jesús era bien visible. La gente corría a verlo, como Zaqueo, porque Jesús transmitía algo especial en cuanto hombre. Jesús hablaba con los enfermos, respondía a los hipócritas, razonaba con los fariseos, estaba presente con la gente de fiesta, y mostraba sus sentimientos a quien quisiera verlos: lloró por su amigo Lázaro, se conmovió por el hijo único difunto de aquella mujer, se compadeció de la mujer enferma desde hacía doce años…
Te recomiendo que encuentres diez maneras de aumentar tu visibilidad. Rompe tus miedos. Puedes llegar antes de la Misa, saludar después de ella, visitar a los enfermos de la parroquia, venir a los encuentros del comentario al Evangelio, asistir a las Jornadas que organizamos, no excusarte de participar en las convivencias y tés, invitar a tu casa a orar junto a la imagen de Maria. Busca tus propias maneras de ser visible y no sólo cuando vas al banco o al mercado. No te ocultes, ni siquiera de quienes te dan fastidio, salvo que tú no estés limpio.

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