JESUCRISTO, el Verbo encarnado (47)
4a. parte: La igualdad y unidad del Hijo con el Padre
1: Unidad con el Padre (Juan 10:22-39)
A: Los judíos quieren saber quién es Jesús.
Jesús explica: El Padre y yo somos una sola cosa. Los judíos lo acusan: Blasfemas, porque siendo hombre te haces Dios. Jesús contesta: Si no hago las obras de mi Padre no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no crean en mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre.
B: Que los judíos entendieron las palabras: El Padre y yo somos una sola cosa, queda claro porque dicen: siendo hombre te haces Dios. Entienden el Padre está en mí y yo en el Padre, porque intentan arrestarlo, pero él se les escapó de las manos.
C: San Juan no piensa que los judíos no comprendieron. Sabe que no tienen fe y menciona muchas veces su ceguera, y enseña que ellos cometían un pecado, no que les faltaba inteligencia. Por eso dice: Si fueran ciegos no tendrían pecado, pero como dicen “Vemos”, su pecado permence (9:41).
D: Otra cuestión es como entiende el 4to. Evangelio las palabras de Jesús: El Padre y yo somos una sola cosa, El Padre y yo somos una sola cosa, y el Padre está en mí y yo en el Padre.
E: Aquí se trata no es de una perfecta similitud, sino de una distante analagía. Eso queda claro de lo dicho antes sobre el Verbo y sobre la igualdad. Algunas aclaraciones:
1: Ser no es lo mismo que llegar a ser: El Padre y yo somos una sola cosa. Pero reza: que todos lleguen a ser uno (17:21). El Evangelista es consciente que Jesús dice: Antes de que Abraham fuera, Yo Soy. Los judíos lo entendieron y querían lapidarlo.
2: El Padre y el Hijo tienen todo el común. Todo lo que tiene el Padre es mío y Todo lo mío es tuyo. Por esta comunión no sólo el Padre envía al Espíritu Santo, sino el Hijo también.
3: Si me conocieran a mi, conocerían también al Padre. Porque El Padre y yo somos uno.
4: El Padre que habita en mí es quien hace las obras (14:10)
5: Como el Padre y el Hijo trabajan juntos nadie puede robarme las ovejas, ni robarlas de la mano del Padre (10:28-30).
6: Nunca estoy solo, porque el Padre está conmigo. (16:32). Por eso, no juzgo yo solo, sino yo y el Padre que me envió. (8:16)
7: Lo dicho sobre obras, poder y juicio se aplica también a la enseñanza. La palabra que oyen no es mía, sino del Padre que me envió