Himnos de la fe cristiana 8

Himnos de la fe cristiana 8

 Hartos de todo, llenos de nada

   Mentes cansadas, manos encallecidas,

labriegos el fin de la jornada,

jornaleros de tu viña,

venimos, Padre,

atardecidos de cansancio,

agradecidos por la lucha

a recibir tu denario.

   Llenos de polvo,

el alma hecha jirones,

romeros al fin de la tarde,

peregrinos de tus montes,

venimos, Padre,

heridos por los desengaños,

contentos por servir a tu mesa,

a recibir tu denario.

   Hartos de todo, llenos de nada,

sedientos al broquel tus pozos

y hambrientos de tu casa,

venimos, Padre,

el corazón entre tus brazos,

la frente humilde de delitos,

a recibir tu denario.

      Se describe aquí la situación del hombre en la hora decisiva de su muerte. Despliega ante los ojos su vida entera, en el momento del ocaso, cuando está por comenzar la noche que inaugura un nuevo día. Aquí la noche no es el fin de una jornada, sino el inicio del día. Parece triste el poema ,pero no lo es.

   El primer aspecto de la alegría es llegar ante el Señor agradecidos por la lucha. La vida no se hace sin coraje y el premio de Dios es el descanso para quien con fortaleza soportó las maquinaciones y la perversidad.

    El otro aspecto es llegar al Juicio de Dios contentos por servir a tu mesa. La vida es una mesa que debemos  compartir con los demás, sirviéndola como Jesús. Dijo: Yo no estoy a la mesa como el señor, sino como el que sirve.

   El tercer aspecto es presentarse ante Dios con la frente humilde de delitos, es decir, reconociendo con humildad nuestros pecados y confiando que Dios tenga nuestro corazón entre sus brazos de Padre.

    Queremos sólo un denario, el de la última hora. No todo los denarios de quienes en la viña desde la madrugada, sino sólo el denario que nos permita entrar en la Casa de Dios a comer su Pan.

Post a Comment

#SEGUINOS EN INSTAGRAM