Comentario al Evangelio 18 de mayo 2025
Comentario 291- 5 Domingo de Pascua – Juan 13: 31-35
¿Cómo llegamos a amar a Dios?
El antiguo mandamiento de la ley judía era lógico: primero sentir la vida y la existencia como una gracia de Dios; y después sentirse animado a amar a los otros. Por eso decía: “Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a tí mismo”.
El nuevo mandamiento de la ley cristiana es al revés de aquel. Primero siento la gracia del amor humano, me siento perdonado, aceptado, servido. Luego empieza a sentir la vida como una gracia de Dios, y recién después me siento animado a amar a los otros. Eso comienza en la familia y quienes me adoptaron; no lo puede suplir nadie.
La mayoría de nosotros recién sentimos nuestra vida valorada y amada por Dios, cuando nos sentimos valorados y amados por los otros! Llegamos al amor a Dios mediante el amor humano. Cuando los otros nos aceptan, no nos juzgan, no hablan mal, no se quejan, entonces llegamos al amor a Dios. Este es el fundamento del nuevo mandamiento de Jesús: no es lógico: no empieza por Dios sino el amor humano nos lleva a Dios.
La primera comunidad de los cristianos no sólo transmitió la memoria del amor de Jesús, sino que transmitió la realidad de amar a los demás. Las comunidades cristianas son el puente que nos une a las palabras pronunciadas por Jesús hace veinte siglos. Esas palabras entran en mi vida no sólo por oír el Evangelio, sino porque los cristianos nos mostramos el amor y se lo mostramos a los otos, cuando perdonamos, aceptamos, servimos.
Para unirnos a Jesús no tenemos que hacer el esfuerzo psicológico de ir hacia atrás en el tiempo y encontrar el texto del Evangelio. Para unirnos a Jesús tenemos que pertenecer a esta comunidad concreta de cristianos que hace la memoria de Jesús y se hace presente la realidad del amor de Jesús. Necesitamos las dos realidades: el texto del Evangelio y la comunidad concreta para recordar a Jesús y amar a la gente como El nos amó: perdonando, aceptando, sirviendo.
Osvaldo D. Santagada (343)