Comentario al Evangelio 25 de mayo 2025

Comentario al Evangelio 25 de mayo 2025

 Jesús nos deja una herencia.        
 Es un tiempo de enseñar el amor del Espíritu Santo. Como cualquier persona que muere, Jesús quiere dejar un regalo, una herencia. Lo que quiere dejar no es la paz, sino “su Paz”. No la paz del mundo, porque la paz del mundo va y viene. Depende de muchas situaciones externas. Nosotros temblamos con el viento, vacilamos con las circuntancias.
Nada nos puede separar del amor de Cristo. San Pablo lo sabe expresar de modo elocuente: ni las desgracias, ni las persecuciones, ni el hambre, ni la desnudez, o los peligros o la espada… Somos vencedores en todo por Cristo que nos amó. Debemos estar convencidos que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, nada en la creación, nos separará del amor de Dios en Jesucristo, nuestro Señor. 
Cuando Jesús nos deja su paz, nos deja la muestra de un amor al Dios que no nos abandona; y nos deja la tarea de restaurar la paz en este mundo destrozado por las guerras. Estas dos dimensiones de la Paz de Cristo están íntimamente vinculadas. Otra herencia es que El volverá de un modo más extraordinario en que ahora está con nosotros. Por eso, no debemos paralizarnos con los dolores, las tragedias,  y las pérdidas. Al contrario, debemos esperar un realidad mejor   y que nos llega por su partida hacia el Padre. Por eso, nos deja su Paz.

Osvaldo D. Santagada (244)

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