2

2

2

Comentario 317– Domingo 32 C – 9 Nov. Luc; 20:27-38

Comentario 317– Domingo 32 C – 9 Nov. Luc; 20:27-38

Esperamos algo que no conocemos
Había una ley judía llamada “levirato”. Se había puesto para que no se extinguiese un clan por falta de hijos. Los saduceos son tradicionalistas que se apegan a las leyes y por eso no pueden entender la “resurrección de los muertos”,porque la imaginan como gente revivida en este mundo. Por eso se burlan de quienes creen en la “resurrección”. Les parece absurdo. Y así inventan ese relato imbécil y materialista: por la necesidad de tener hijos.
Jesús explica con cuidado que después de resucitar para la gloria en la otra vida, seremos diferentes a como somos ahora. Dice que seremos “hijos de Dios”. Ser un hijo de Dios equivale a decir que las acciones que vamos a realizar pertenecen al orden del Espíritu Santo y no están limitadas por la carne actual. El bautismo es el comienzo de ser Hijo de Dios, pero nos limita nuestra fragilidad actual. El bautismo nos prepara para otro orden de existencia, que será nuevo. Vamos a resucitar con cuerpos celestiales.
Cuando hablamos de la resurrección, estamos hablando de lo que esperamos, pero no conocemos ni podemos imaginar.
El centro de la Fe es que Dios es un Dios de vivientes. Para Dios, Abraham, Isaac y Jacob no fueron sino son. En Dios no hay pasado ni piensa a la gente en pasado: vive en un eterno presente lleno de gozo, deleite y amistad.
Allí formaremos una comunión de hermanos y amigos, que no se van a extinguir. =
~249 p. ~=

Post a Comment

#SEGUINOS EN INSTAGRAM