Los valores – 29
Los valores familiares
Salvo las cosas que tocan al Bien común y en las que no se puede elegir, hay muchas cosas indiferentes que permiten la elección. Recordemos que los caprichos no son patrimonio de los bebés, sino que hay más adultos caprichosos que niños de igual talante.
¿Qué importa que tu hija tenga una inteligencia lingüística y le guste escribir? Como tu no puedes escribir ni tu nombre, tienes envidia de tu propia hija y dices: “Esta chica se va a volver tonta de tanto escribir”. Este es un tema que merece tu respeto.
¿Por qué reaccionas cuando tu hijo dibuja ojos en su cuaderno y resulta en un árbol de ojos? No puedes dibujar ni un círculo y tienes envidia del arte de tu hijo que con una simple lapicera, mientras oye las tonteras que oyen sus colegas por el celular, dibuja y dibuja. Al menos, él respeta al camarada atontado que habla sin cesar y ni sabe lo que dice.
Otra cosa es lo referente a las vocaciones y deseos. ¿Y si tiene ganas de venir a a iglesia y orar, se lo vas a prohibir? ¿Qué tiene de malo eso? Viene a rezar por tí, padre o madre, hermano o hermana que estás pasando por una crisis. ¿Y si tiene deseos de ver una película excelente como “Life of Pí”, por qué protestas? Entendió que cada uno pasa por una aventura en el océano de la vida y mejor que sea contada como un cuento que la triste realidad. Pues lo mismo pasa con Dios: para el origen del mundo basta con el bing bang, aunque es lindo el cuento de Adán y Eva, Caín y Abel.