La humildad

La humildad

La Esperanza que da Dios desemboca también en la Humildad. Es una virtud mal
interpretada y mal entendida. La humildad no es solo una actitud externa, aunque no
depende de ninguna actitud exterior. La humildad es una decisión interna de la
voluntad. Además, no es el modo de relacionarnos entre nosotros, sino nuestra actitud
ante Dios. La humildad consiste en saber que hay una distancia enorme entre el
Creador y la criatura, y no solo saberlo, sino reconocerlo y admitirlo. La humildad es la
dignidad propia del hombre ante Dios. Nuestra dignidad humana de seres dotados de
espíritu consiste en conocer bien nuestro ser verdadero y en nuestro actuar libre
aceptando la realidad. La magnanimidad y la humildad hacen que la esperanza natural
evite caer en realidades falsas, y se ordene hacia el Bien esperado. La magnanimidad
y la humildad son virtudes naturales, aunque se necesitan para conservar la
Esperanza sobrenatural. El hombre magnánimo y humilde está disponible para recibir
la Gracia de Dios. Si pierde la Gracia es por falta de magnanimidad y humildad.

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