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JESUCRISTO, el Verbo encarnado (28)

JESUCRISTO, el Verbo encarnado (28)

3a. parte: El mismo Jesús es verdadero Dios
Textos del Nuevo Testamento que afirman con claridad la divinidad de Jesús son de dos
clases: Una es bíblica; otra es teológica.
La 1ª. clase, bíblica, usa en general conceptos usados en los círculos religiosos de
Palestina. Debidamente adaptados, pueden aplicarse a la divinidad de Jesús.
Esos conceptos eran: 1) el substantivo Hijo; 2) el substantivo Señor; 3) el nombre sobre
todo nombre; 4) el título Dios; 5) otros títulos de Dios; y 6) la gloria de Dios.
La 2da. Clase – pasajes más teológicos – son parte de la Revelación divina y se parecen
al trabajo de la teología. Pues los teólogos, siguiendo las palabras del Concilio Vaticano I,
buscan una comprensión de los misterios, por medio de analogías con las que se conoce
naturalmente, y por medio de la conexión de los misterios entre sí y con nuestro último fin;
así también un proceso bastante similar se da en el campo de la Palabra de Dios inspirada
y revelada. Por eso, en san Pablo, Jesús es llamado poder de Dios y sabiduría de Dios, el
Señor por quien todo existe y nosotros para Él, un espíritu vivificante, el segundo Hombre
que es celestial, la imagen de Dios: preexistió en la forma de Dios, por Él y para Él todo fue
creado, y en Él todo se mantiene unido. En la carta a los Hebreos se hacen comparaciones
complejas con suma brevedad. En el Evangelio de Juan el Hijo es llamado el Verbo, se
presenta en igualdad con el Padre, y aprendemos que es uno con el Padre.
A la luz de todo esto, el tema parece dividirse de tal modo que primero habría que
reflexionar sobre los substantivos, títulos y honores divinos aplicados a Jesús, y
después sobre los conceptos casi teológicos elaborados en las Epístolas y el 4º
Evangelio. Aunque si esto se presenta por separado (porque no todo se puede decir al
mismo tiempo) de ningún modo pueden comprenderse y pensarse como separados.
Lo que se afirma con los títulos es aclarado por los conceptos, y lo que podría parecer
ambiguo en los conceptos se sostiene por los títulos. Esto puede explicarse de modo
más breve. Cada cosa ilumina y confirma a las demás. Así como los órganos de un
organismo material están unidos entre sí por innumerables conexiones, del mismo
modo en el organismo espiritual, que es la comprensión de la doctrina, se
compenetran y son dependientes entre sí de un modo mucho más sutil, más rico y
más firme. +

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