Comentario 305- Domingo 20 C – Luc 12;49-53– 17 Agosto 2025

Comentario 305- Domingo 20 C – Luc 12;49-53– 17 Agosto 2025

El fuego que trae Jesús
“He venido a traer fuego sobre la tierra y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!” Jesús hace explotar su corazón con estas palabras. El deseo de terminar su misión le provoca ansia. El fuego que trae está en El. El Padre Dios puso ese fuego para su Plan de Salvación.
Lanzar “fuego” está unido con el Espíritu Santo. Juan lo predijo: “El los bautizará en el Espíritu Santo y el fuego”. En Pentecostés, María y los apóstoles reciben “lenguas de fuego”. Por eso, “lanzar fuego” es liberar al Espíritu Santo que nos da fuerza para la misión.
Para que el Espíritu Santo sea liberado, Jesús debe pasar por “otro Bautismo”, o sea, morir y resucitar. Por eso, los discípulos de Emaus dicen que “sentían arder” su corazón cuando Jesús hablaba. El dolor y la gloria de Jesús son para que se predique en su Nombre en el mundo entero.
Por supuesto, Jesús vino a traer la paz. Pero los efectos de esa paz se verán en la división y la oposición. Algunos aceptan seguir a Jesús; otros, no. Por eso, Jesús trae al mundo fuego en otro sentido: “el fuego del juicio”, un fuego inagotable como el que quema la paja y deja el trigo.
El ejemplo es sobre la familia, que es el lugar de las “lealtades primeras”. Aunque “la lealtad para Jesús”, las de las familias ocupan el segundo lugar. La Palabra de Jesús trae paz, pero es una “espada de dos filos”. Jesús aclara bien que seguirlo tiene efectos en la vida. Se pueden dulcificar estas palabras, pero el fuego que trae no cesa de quemar.
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Osvaldo D. Santagada

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