Himnos de la fe cristiana 5
El jornal de la viña
Hora de la tarde,
fin de las labores.
Amo de las viñas:
paga los trabajos de los viñadores.
Al romper el día
nos apalabraste.
Cuidamos tu viña
del alba a la tarde.
Ahora que nos pagas,
no lo das de balde,
que a jornal de gloria
no hay trabajo grande.
Das al de la tarde
lo que al mañanero,
son tuyas las horas
y tuyo el viñedo.
A lo que sembramos
dale crecimiento.
Tú que eres la viña,
cuida los sarmientos.
El atardecer es el momento en que Jesús resucitado se da a conocer a sus discípulos de
Emaús, que se sentían fracasados en su fe y su esperanza. El atardecer es también la hora
del día en que culmina el trabajo para muchos y comienza el descanso.
El atardecer es también la etapa de la vida en la cual nos sentimos ya maduros y
disponibles para recibir de Dios el jornal que corresponde a nuestra vida. Todo comenzó por
la Palabra. Nos apalabraste, es nos habitó la Palabra. E iniciamos el cuidado de la Iglesia,
que es la viña y que es Cristo.
El jornal de Dios supera lo imaginable: es participar de la gloria de la eterna Trinidad, como
un regalo estupendo que no tiene en cuenta nuestra pequeña labor.
Dios da su cielo a quien fue fiel desde el principio, como a quien llegó más tarde a su
llamado. Su justicia supera nuestra idea de justicia: Dios quiere que el hombre llegue a
amarlo, tarde o temprano. Porque el amor construye al hombre, lo edifica. ¿de qué valdría
haber cumplido las normas sin el Amor “lo más grande”.
La paga de nuestra vida es el Amor. Feliz quien disfruta el pago en el olvido de si mismo,
en la generosidad, en la entrega a los demás, en la ternura con el enfermo, la piedad hacia
los pobres. +
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