JESUCRISTO, el Verbo encarnado (36)
3a. parte: El mismo Jesús es verdadero Dios
Nombres, títulos y honores
VI. Trasposición de la gloria de Dios
1: La gloria de Dios aparece en el Monte Sinaí (Ex 24) como un fenómeno natural
(Salmos 28 y 97), en la Tienda de la Alianza (Ex. 40), en el Templo de Salomón (1 Re 8)
y en la visión del profeta Ezequiel (Ez 1 y 43). No doy mi gloria a nadie (Isaías 42). Se la
menciona en el contexto de la alabanza (Salmos 23, 56,62, 65, 71, 78, 137 e Is. 6:3) y en
el contexto del fin de los tiempos en Is. 35, 40, 43, 66.
Todo el Nuevo testamento usa la palabra griega doxa para Gloria de Dios, dando un
nuevo sentido al uso clásico. Gloria es el esplendor y el brillo de la Luz divina. Por
eso, se dice que Dios habita en una luz inaccesible, por eso no puede ser visto (1 Tim.
6:16).
Los hombres deben dar a Dios la gloria, como hizo Abraham (Rom. 4:20). Herodes no
(Hech 12:23) y quienes no se arrepienten tampoco (Apoc. 16:9). Por eso, hay
doxologías en Lucas 2 y 19, Rom 11 y 16, Ef 3, Filip 4, Apoc 4, Ga 1, 1 Pe 4.
2: El Hijo del Hombre anunció que volvería en la Gloria de su Padre (Mar 8:38) con
gran fuerza y majestad (Mar 13) para ocupar su sitio en el trono de su Gloria (Mat 19 y
25). Fue resucitado por la Gloria del Padre (Rom 6) y llevado en Gloria (1 Tim 3:16). Por
eso, se usa Dios de gloria (Hech 7:2) y también Señor de la gloria (1 Cor 2:8; Sant. 2:1).
Como antes las doxologías eran dirigidas a Dios, ahora lo son a Cristo.
Véanse estos textos: Ju 1:14; 2:11; 5:39; 11:4.40; 12:16.23.28. 41; 14:13; 16:14;
17:1ss; Is 6:1)
3: La grandeza de la gloria del Hijo se muestra en la gloria que dará a los demás (Fil
3:21; Mat 13:43). Los sufrimientos de hoy no pueden compararse con la Gloria futura
(Rom 5:2; 8:17-18; 2 Cor 4:17; 1 Pe 5:10; Colos 3:4). Esta gloria se nos dará por medio
del Espíritu Santo (Ef 3:16; 1 Pe 4:14).
4: La fuerza del argumento está en que la Gloria de Dios no es un atributo, sino la
esencia de Dios, la misma del Hijo y la misma de la visión beatífica de los salvados.