JESUCRISTO, el Verbo encarnado (45)
4a. parte: La igualdad y unidad del Hijo con el Padre
1: Notas previas
A: Propósito e intenciones del Evangelio
Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos que no
se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes
crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.
(Juan 20:30-31)
B: El hecho de la incredulidad
Para los judíos esta era una razón más para matar a Jesús, porque no sólo violaba
el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre. (Juan 5:18).
En verdad les digo, desde antes que naciera Abraham, Yo Soy (Juan 8:58) Tomaron
piedras para lapidarlo.
El Padre y yo somos una sola cosa (Juan 10:30) Queremos lapidarte porque
blasfemas, ya que siendo hombre, te haces Dios (v. 33)
Debe morir, porque se hizo a sí mismo el Hijo de Dios (Juan 19:7).
C: Explicación de la incredulidad (Juan 12:39)
No podían creer, porque como dijo Isaías: Él ha cegado sus ojos y ha endurecido su
corazón, para que sus ojos no vean y su corazón no comprenda, para que no se
conviertan y yo los cure.
D: Procedimiento del Evangelio
Juan sigue un principio bien conocido: por medio de lo sensible llegar a lo
inteligible. Se relata un episodio y luego sigue un diálogo o un monólogo que muestra
el sentido de la narración. Por eso, después del episodio de Nicodemo, sigue una
conversación; después del encuentro con la Samaritana, otra conversación; después
de curar a un hombre enfermo por 38 años, sigue un argumento y un monólogo;
después de la multiplicación del pan, sigue un discurso sobre el Pan de Vida;
después de la curación del ciego de nacimiento, sigue una declaración sobre la
ceguera; después de la parábola del Buen pastor, sigue un comentario.
Se llega a la intención del autor cuando preguntamos: ¿Qué sucedió para ser
entendido? ¿Adónde quiere llegar la secuencia de un evento y su posterior
discusión?